Es un foro para chicas y mujeres musulmanas y aquellas que quieran compartirlo con nosotras.
 
ÍndiceRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Historia del Té (I)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Raquel Gonzalez
Moderadoras
Moderadoras
avatar

Cantidad de envíos : 657
Edad : 45
Localización : Aberdeen, Escocia
Fecha de inscripción : 28/10/2008

MensajeTema: Historia del Té (I)   Miér Feb 18, 2009 8:06 pm

From: Estrellita21_84 (Original Message)Sent: 10/07/2007 16:26
Historia del Té (I)
Los antecedentes orientales

Corría el año 2737 A.C. cuando un emperador chino llamado Sheng-Tun descubrió de forma casi fortuita una nueva bebida que iba a perpetuarse a través de diferentes culturas. Dicho emperador, familiarizado con la herbolística y ávido defensor de la salud y la higiene, abogó para que los ciudadanos que estaban viviendo bajo sus dominios se cuidaran por dentro porque esto repercutía directamente en su espíritu. El mismo erudito, solo bebía agua hervida.

Durante un paseo a lo largo de un bosque, decidió descansar a la sombra de un árbol mientras bebía su agua hervida de costumbre. El otoño provocó que algunas hojas secas de este árbol cayeran de forma casual en el vaso del emperador que no dudó en probar ese líquido que se había tornado marrón y desprendía un aroma penetrante y muy agradable. De esta forma, la primera infusión de té vió la luz.
Al principio el té sentó las bases de la medicina tradicional china y tuvieron que transcurrir varios siglos hasta que se popularizara como bebida. De hecho, la historia señalaba que el té era un elixir exclusivo de las personas de clase alta y con recursos económicos amplios. El té se extendió por toda China y era empleado como tónico, diurético, bálsamo, etc. sobre todo hasta el siglo III antes de Cristo.

La bebida más popular

La demanda crecía de forma vertiginosa y se fue diversificando su cultivo en pequeños arbustos de mano de pequeños agricultores. Pronto, cualquier tienda, comercio o taberna que se preciara, debía contar con el té entre sus productos para una clientela cada vez más encantada con este elixir.

El auténtico auge sin embargo acaecería con la dinastía Tang, época en la que las técnicas de preparación alcanzaron sistemas cada vez más perfectos. Por ejemplo, tras hervir las hojas frescas troceadas, se las mezclaba con jugo extraído de las ciruelas consiguiendo una masa homogénea que después se convertía en pastillas. Gracias al polvo seco que surgía de esta masa preparada al triturarla, se teñía el agua hirviendo.
Poco a poco se le fueron añadiendo al té distintas hierbas aromáticas o esencias frutales para lograr sabores diversos, desde la naranja o la menta hasta el loto o el jazmín en periodos posteriores.
Este afán por investigar las distintas posibilidades del té llegó bajo la dinastía Ming. El intenso comercio del té verde obligo a inventar nuevos métodos de conservación para que no se perdiera un ápice de las propiedades de las hojas, de ahí, que se empezara a coquetear con las variedades de té negro y los aromatizados.

Estandarte del budismo

La relación entre el budismo y esta herbácea tienen que ver con la necesidad del budista de aproximarse a su gran mentor, Buda, por medio de la meditación. El estado pacífico deseable para esta conexión mística entre maestro y pupilo, guarda una significación paralela con respecto a los aspectos que hacen del té algo particular. El mismo arte que lleva a los budistas a alcanzar la paz consigo mismos, camina de forma paralela con la capacidad que tenían los expertos chinos de diferenciar los sabores y el grado de dulzura o amargura que caracteriza las infusiones de esta planta.

Del gigante asiático, el cultivo y posterior aplicación culinaria de la planta del té, viajó a Japón y a Corea donde se le dieron aplicaciones y significaciones también muy profundas que contribuyeron a crear usos y costumbres, sobre todos las japonesas, más arraigadas y complejas incluso que las que inauguraron los budistas chinos.
La ritualidad de los japoneses en le momento de tomar el té adoptó el nombre de 'Chado', término que a su vez, encierra cuatro principios que son respeto 'Kei', tranquilidad 'Jyaku', pureza 'Sei' y armonía 'Wa'. Para los budistas, este compendio implica por encima de todo 'limpieza'.

Viajando por Asia

Según las fuentes históricas, el emperador Shomu fue quien por primera vez en el año 729 de nuestra era, ofreció esta infusión a los monjes budistas con semillas procedentes del país vecino. El emperador Saga, años después y después de quedar encantado con su sabor, provocó la extensión de los cultivos autóctonos.

Los budistas japoneses continuaron disfrutando del té a pesar de las malas relaciones diplomáticas entre Japón y China que presenciaría el periodo comprendido entre los siglos IX y XI. Un nuevo equilibrio político en el milenio siguiente, trajo al Imperio del Sol Naciente la técnica del té verde en polvo de manos de un monje llamado Eisai.
Corea también fue creando su propia filosofía, si bien, no llegó a los extremos de otros países. Hoy en día, en la ceremonia con la que los coreanos preparan y consumen esta sabrosa infusión, predomina un claro sentido espiritual; se denomina 'Panyaro'.


First Previous 2 of 2 [b]Next [b]Last [/b][/b]
Reply

Recommend Message 2 of 2 in Discussion

From: Estrellita21_84Sent: 10/07/2007 16:28

El té llega a occidente
La Vieja Europa, la cara más occidental del mundo, conoció el beneficio del té gracias a las narraciones de Gaspar a Cruz datadas en 1560. La aceptación de esta planta preparada como bebida por la mayoría tuvo que esperar hasta 1650 aproximadamente.
De nuevo, fue el comercio, lo que despertó el aprecio por este bien. Así, junto a las sedas y las especias, el té fue tratado como una mercancía más pero de gran valor. Había dos centros de distribución esenciales: uno en Macao que dependía de manos lusas y otro en la isla de Java propiedad de Holanda. Este último país popularizó el consumo del té entre franceses, alemanes, italianos…
La otra bebida por excelencia era el café, de ahí que cada país optara bien por uno o bien por otro elixir. Los gigantes europeos del té acabaron siendo Inglaterra, ceremoniosos con su té de las cinco y la actual Rusia.

A la conquista de Europa

En 1618, el zar Alexis conocería el sabor del té gracias a un obsequio realizado por los chinos, sin embargo, hasta siete décadas después no se pondrían en marcha unas transacciones comerciales más o menos estables. Lo curioso del tráfico de té entre China y Rusia era que los encargados de transportarlo eran camellos con lo que la lentitud en la recepción de las hojas era una constante. La construcción del transiberiano facilitaría mucho las cosas.

En cuanto a Inglaterra, la primera referencia escrita acerca del té está fechada en 1658. En un periódico londinense, Garraway anunciaba que en su establecimiento ya se podía adquirir esta maravillosa bebida. Tras el casamiento de Carlos II con Catalina de Braganza, el renombre del té se hizo aún más patente gracias a la gran afición de la reina, aunque, por aquellos entonces, se tratara de un privilegio aristocrático que tardaría en llegar al pueblo llano, tanto por su sesgo clasista como por si elevado precio.
La economía sumergida se abrió camino debido a las cortapisas estatales y a los impuestos excesivos que grababan el precio del té. El referente de este mercado negro del té era Holanda, sin embargo, era muy frecuente la adulteración del mismo debido a su escasez.
El siglo XVIII elevó el consumo del té a la categoría de costumbre, derrotando incluso a otras bebidas tradicionales que quedaron rebajadas e incluso desbancadas del ranking del consumo. Al acto de tomar té se ligaron actividades al aire libre en terrazas de la periferia londinense. Estos jardines de recreo acabaron cerrando relegando el té al propio hogar de los aficionados al mismo. Después, se pusieron de moda los salones de té, donde, además de degustarlo, se podía comer y disfrutar de espectáculos musicales.
A partir de 1900, las combinaciones de comida y té llegaron a los grandes hoteles y pronto se inauguraría la nueva costumbre de dar clases de baile a la hora del té, en concreto, tango. Las contiendas bélicas, el fase food y otras bebidas nuevas volvieron a encerrar la ceremonia del té entre cuatro paredes hasta que, en fechas cercanas al presente milenio, volvieron a la carga los salones de té.

Al otro lado del Atlántico

Los anales señalan el año1700 como fecha en la que esta tradición milenaria cruzó el Atlántico y fuera degustada por los paladares americanos gracias a los colonizadores. A EE.UU., según indican los estudiosos, debemos agradecerles la presentación del té en bolsitas.

En Nueva York, las ceremonias europeas del té se hicieron pronto un hueco pero el problema de la calidad del agua impedía que el sabor de esta bebida fuera del todo agradable al paladar. Pronto, se construirían bombas de agua para favorecer el sabor del mismo.
La interpretación del té variaba de ciudad en ciudad pero siempre con la reminiscencia europea de la elegancia y la distinción. Había zonas donde el té se mezclaba con mantequilla y sal, mientras que en otras triunfaba la predilección por los tés enriquecidos con hierbas aromáticas y exóticas.
Cuando parecía que el té se iba a asentar de forma permanente y definitiva entre los americanos, un conflicto que hunde sus raíces en la ley de aranceles aprobada por el Parlamento en 1767, dio al traste con la evolución positiva del té en el Nuevo Mundo. La Guerra de la Independencia fue la consecuencia de este conflicto de intereses y el resultado, el triunfo del café y el segundo plano del té.
Volver arriba Ir abajo
 
Historia del Té (I)
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» mi historia sobrenatural y la "relacion" con la "sombra"
» Australia sufre la peor inundación de su historia
» Si entra en erupción un volcán en Islandia, sería repetir la historia trágica?
» MI HISTORIA
» LA PEOR CAIDA DEL EURO EN SU HISTORIA

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Musulmanas e Islam :: COCINA HALAL :: BEBIDAS-
Cambiar a: